La pared y el fusil
Y los tiranos
continuaban creando mi destino.
Mis actos
ya no eran esclavos de mi voluntad.
Una voluntad terrenal pero externa,
era la dueña de mi futuro.
Se desvanecían mis religiones,
lo esotérico se volvía exotérico.
Fue en ese momento,
cuando entré en las creencias de los muertos.
Por fin el hedonismo
se centraba en el fin de la espera.
Los testigos también serán los verdugos.
Los gritos se adelantan a el llanto
Invaden el escenario las oraciones
de los sacerdotes que adoran al mal.
Los disparos no hieren mi cuerpo,
pero el fogueo destroza mi alma,
y los verdugos depositan mis restos vivos
en la oscuridad nuevamente.
(Inspirado en El pozo y el pendulo, de E.A.Poe)
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oh! -