De las religiones laicas.
Y se dijo;
todos tendrán su religión.
De la religión de los valientes,
su enfermedad será el crimen.
De la religión de los mediocres,
su enfermedad será el vacío.
De la religión de los cobardes,
su enfermedad será la traición.
Sus existencias no serán malevolentes,
pero su mala utilización daño hará.
La primer herejía será de los ministros
¿acaso puede el hombre repetir a su dios?
Su casa sobre las arenas de la vanidad,
se esconde lentamente del sol.
El fin de las religiones se aproxima,
Y todos huirán a la religión primera,
El mal existe porque existe.
Los hombres descubrirán a quien gobierna,
Que sobre un trono de conciencias muertas,
vigila el mundo con el gran ojo digital.
Aquel dios no es eterno,
pero su religión si lo es.
Hoy dios es un criminal,
sus ministros los traidores son,
y los mediocres su rebaño.
Pero el traidor mañana criminal puede ser!
Y los mediocres siempre serán rebaños,
mientras sigan el dogma de la pax.